ESCUELA E IDENTIDAD

Autora: Blanca Criollo
blancagamez@cantv.net

RESUMEN

Al hablar de identidad se observa, como lo adquirido durante la socialización tanto en el ámbito familiar como en el institucional. Es válido preguntarse ¿es una característica individual o colectiva, es lo particular y diferencial de cada sujeto o es común a un grupo o a una nación?. A los efectos de reflexionar desde el quehacer educativo parece más relevante abordar la perspectiva colectiva, sin dejar de reconocer la significación de la identidad como lo propio de la personalidad. Se trata de plantear si esta identidad entendida como grupal y aprendida es en parte gestada por la escuela, se requiere saber si el discurso diario del maestro puede logar efectivamente enseñar valores, normas, principios y civilidad. Es importante saber si la escuela es capaz de transmitir la cultura, si es capaz de enseñar una identidad colectiva, de hacer presente en las nuevas generaciones las formas de pensar, sentir y actuar que la sociedad le exige en estos tiempos de incertidumbres y critica, de crisis y de dudas. De no ser así se estaría dejando esta función en manos de otras instituciones (Clubes, medios de comunicación etc.), lo cual implica que el día que la escuela deje de formar al ciudadano y que los valores democráticamente establecidos ya no se enseñen, entonces se dejará librado a las reglas del mercado los valores imperantes. Los grupos corporativos, los grupos económicos, canales de televisión o cualquier otro que explicita o implícitamente por detrás, resolverán la identidad nacional. Este no es un espacio que se pueda delegar, es en si mismo el sentido de la escuela, es indelegable. Sin embargo surgen deslizamientos, emerge depreciación de la función forjadora de identidad, del rol civilizatorio. No surge como una decisión racional, nadie declina de la competencia del aparato escolar en la educación de modelos y modales sociales. Yo diría que por el contrario se deposita en la escuela los reclamos en discursos políticos y opinión publica que reclaman de la educación formal la identificación cultural que otros ámbitos no brindan. Algunos autores enfatizan que la formación ética, los valores y los comportamientos básicos se transfieren cada vez más de los escenarios familiares a las instituciones. Las escuelas necesitan desarrollar en sus educandos tantos sus capacidades, como sus sentimientos y convicciones. Que no solo desarrollen su pensamiento si no también su esfera afectiva, que lo aprendido adquiera un significado y un sentido personal tal que abone el terreno para próximos aprendizajes necesarios en su desenvolvimiento en la vida.

Durante la dirección del proceso, el docente tiene que lograr que el estudiante se comprometa con la tarea del aprendizaje. El conocimiento debe procurar una modificación estable de la conducta del sujeto en su interacción con el medio. La personalidad se forma y se desarrolla en la actividad y en el proceso de comunicación, de ahí la aplicación necesaria del principio de la unidad entre la actividad la comunicación y la personalidad. La cultura es el producto de las relaciones sociales, sin comunicación no hay cultura ni personalidad humana. La actividad y la comunicación son dos procesos esenciales en el proceso de formación de la personalidad del sujeto, en causar la socialización del educando implica organizar adecuadamente su actividad y su comunicación. En este sentido el docente debe procurar como herramienta fundamental el conocimiento de la organización de la comunicación grupal favoreciendo con ello la socialización e introducirlos de forma sistemática en la cultura. Aprovechar el papel formador de la cultura en el desarrollo de la personalidad exige de los educadores la compresión cabal de su importancia el dominio de los conceptos básicos y el ejercicio de técnicas creativas para asumir con toda responsabilidad la educación de los alumnos como el proceso de aprendizaje de los contenidos de la cultura y su conversión a través de la vivencia personal el conocimiento y las cualidades que provienen de los valores universales y propios y se reafirman como ciudadanos del mundo y de su patria. Subestimar este aspecto conduciría a un déficit esencial en la formación humanística, ideológica y moral de las nuevas generaciones……..

Palabras clave: Identidad, escuela, cultura.

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